Reseña – Baby Driver

Hay algo especial, que no puedo evitar amar, sobre esas películas que me dan ganas de ver más cine. Hablo de aquellos filmes que me hacen rebuscar el repertorio de su género, o la filmografía de los cineastas detrás de esta, o incluso sumergirme en el tono que me presentan. Baby Driver es una de estas películas especiales.

Baby Driver nace de dos tradiciones con las que me gustaría estar más familiarizado de lo que lo estoy. Desde su primer frame es la mezcla perfecta de un mixtape movie y una película de carros.

Los mixtape movies son fácilmente representados por las filmografías de Cameron Crowe, Wes Anderson, debatiblemente Aki Kaurismäki (por favor, familiaricence con la filmografía de Kaurismäki, es un favor que se hacen a ustedes mismos) y, más recientemente, John Carney. Usualmente son películas que resaltan su selección musical, dándole tanta importancia a las canciones populares presentes en estas como a sus diálogos e imágenes, mientras echan a un lado la banda sonora orquestal tradicional. Recuerdo vagamente una entrevista donde Quentin Tarantino cuenta como, una vez tiene la idea inicial para una película, va a su colección de LPs y cuidadosamente crea el soundtrack de la película, incluso antes de comenzar a trabajar en el guión. Y esta es la naturaleza del mixtape movie, la prevalencia de música popular previamente disponible.

En Baby Driver, Edgar Wright lleva esta naturaleza a una nueva dimensión. A través de todo el filme escuchamos una gran variedad de canciones de diversos géneros musicales que caen perfectos con toda y cada escena. En una de estas escenas, contestando la pregunta de cuántos iPods tiene, Baby contesta que tiene uno para cada día y humor. Igualmente, la película parece tener la canción adecuada para toda ocasión, pero estas no se limitan a complementar el tono de las escenas, en su lugar parecen decidirlo. Y en aquellas escenas que se enfocan en la acción, también determinan el ritmo de esta. Pero como no quiero dañar la sensación que se siente al ver como, literalmente, la acción sigue el ritmo de la música, no voy a entrar en más detalle. Todavía necesito hablar de la otra tradición fílmica que informa Baby Driver.

Aquí es donde admito que no he visto tantas películas automovilísticas como quisiera, y que mi conocimiento sobre dicho nicho es limitado. Pero también es donde admito que hay dos filmes específicos que sostengo sobre todos los demás cuando se trata de su relación con los carros. Two-Lane Blacktop de Monte Hellman y Bullitt, que nace y muere con Steve McQueen. Aunque al inicialmente verla no quede muy impresionado, Two-Lane Blacktop es de esas películas que se quedan con uno, creciendo en su memoria y el efecto que esta tiene en uno. El filme del 1971 contiene un espíritu, algo intangible, un sentir inigualable que crea nostalgia hacia algo que originalmente te hizo sentir indiferencia. Todavía es demasiado temprano como para saber que impresión a largo plazo Baby Driver va a dejar en mi, pero el efecto inicial es admirable, y algo que quisiera que más películas de verano causaran en mi.

Por otro lado, Bullitt tiene lo que en mi opinión es la mejor persecución vehicular presentada en cualquier filme narrativo. Y esto es algo en lo que debo decir que falla Baby Driver. Quizás tengo un estándar injusto e inalcanzable y tal vez no es para nada lo que Wright buscaba con su película, pero aunque contiene maniobras impresionantes y en pequeña escala la acción vehicular es admirable, la desorientación espacial presente en el todo de estas, en mi opinión le resta a su efectividad. Sorry, pero todavía nada supera ver a Steve McQueen destruir su Mustang GT verde en las calles empinadas y angostas de San Francisco.

Pero eso es un detalle que honestamente no tiene tremendo efecto en el disfrute del filme en su totalidad. Baby Driver me mantuvo como Pedro el escamoso, con sonrisa de oreja a oreja; de principio a fin. Salí de la sala con ganas de seguir viendo cine, y creo que en estos días voy a expandir mi conocimiento sobre el cine automovilístico, comenzando por aquellas que Edgar Wright a mencionado como inspiración directa para Baby Driver. Y eso es más de lo que puedo decir sobre cualquier otro “blockbuster” de verano que haya salido en años.

 

PD: Para que no les pase como me paso a mi cuando vi Stand By Me, no vean Baby Driver solo por la canción titular. No sale hasta el final.

PPD: Aquí una lista  curada por Edgar Wright de películas que influenciaron Baby Driver.

http://www.frontrowreviews.co.uk/features/41487/41487

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